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Epilepsia en gatos: por qué es diferente a la canina y qué hacer durante una crisis
Las crisis epilépticas en gatos son una emergencia que asusta mucho a los propietarios, pero que con el manejo correcto se pueden controlar. La diferencia clave respecto a los perros: en gatos, la epilepsia idiopática (sin causa identificable) es mucho menos frecuente. Cuando un gato convulsiona, hay que buscar activamente una causa.
Causas más frecuentes en gatos
- Enfermedades intracraneales: Tumores cerebrales (especialmente meningioma, muy frecuente en gatos mayores), encefalitis, abscesos
- Enfermedades extracraneales que afectan al cerebro: Insuficiencia renal avanzada (uremia), insuficiencia hepática (encefalopatía), hipertensión arterial (causa frecuente de crisis en gatos mayores con ERC), hipoglucemia
- Toxinas: Permetrina (insecticida de perros aplicado a gatos: emergencia absoluta), AINES, plantas tóxicas
- Epilepsia idiopática: Menos frecuente que en perros, pero existe
¡URGENCIA! Permetrina en gatos
Nunca, bajo ninguna circunstancia, apliques un antiparasitario de perro (especialmente pipetas con permetrina) a un gato. La permetrina es altamente tóxica para los gatos y causa crisis convulsivas graves e hipersalivación. Es una emergencia veterinaria con alta mortalidad si no se trata rápido.
Qué hacer durante una crisis
- Mantén la calma. La crisis suele durar 1-3 minutos.
- No pongas la mano en la boca: Los gatos no “se tragan la lengua” y el mordisco durante la crisis puede ser grave.
- Aparta objetos peligrosos del entorno: muebles, escaleras, objetos cortantes
- Graba la crisis con el móvil si puedes: ayudará al veterinario enormemente
- Si dura más de 5 minutos o hay crisis repetidas: Emergencia veterinaria inmediata (status epilepticus)
- Tras la crisis, el gato puede estar desorientado, ciego temporalmente o agresivo: dale tiempo en un espacio tranquilo
Diagnóstico y tratamiento
Análisis de sangre completo (riñón, hígado, glucosa), medición de presión arterial y neuroimagen (resonancia magnética) son los pilares diagnósticos. El tratamiento depende de la causa: controlar la hipertensión, manejar la ERC, o antiepilépticos específicos para gatos cuando está indicado.
Los productos de apoyo al bienestar para gatos con enfermedades crónicas y las dietas terapéuticas forman parte del manejo integral.
Conclusión
Un gato que convulsiona necesita evaluación veterinaria urgente para encontrar la causa. No asumas que “simplemente tiene epilepsia”: en gatos, la causa subyacente es frecuentemente tratable y encontrarla puede salvarle la vida.