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Enfermedad Inflamatoria Intestinal en perros (IBD): cuando la diarrea crónica no es solo estrés
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (IBD) en perros es una inflamación crónica del tracto gastrointestinal que causa síntomas digestivos persistentes que no responden a los tratamientos convencionales. Es una de las causas más frecuentes de diarrea y vómitos crónicos en perros adultos y de mediana edad.
¿Qué la causa?
La IBD resulta de una respuesta inmune anómala del intestino frente a antígenos del entorno (bacterias intestinales, alimentos). No es una sola enfermedad sino un conjunto de presentaciones según el tipo de célula inflamatoria predominante (enteritis linfocítica-plasmocítica, eosinofílica, granulomatosa…). Hay predisposición genética en algunas razas (Basenji, Soft Coated Wheaten Terrier, Pastor Alemán).
Síntomas
- Diarrea crónica o intermitente (meses a años)
- Vómitos frecuentes
- Pérdida de peso progresiva a pesar de comer bien
- Aumento del apetito (en algunos casos)
- Ruidos abdominales, flatulencias
- Heces con sangre o moco en algunos tipos
Diagnóstico
La IBD es un diagnóstico de exclusión: hay que descartar parásitos, infecciones bacterianas, tumores (linfoma intestinal especialmente) y otras causas de diarrea crónica. La confirmación definitiva requiere biopsia intestinal (por endoscopia o cirugía), que identifica el tipo de infiltrado inflamatorio.
La dieta: el pilar del tratamiento
Antes de iniciar inmunosupresión, muchos veterinarios prueban con una dieta de exclusión hipoalergénica durante 6-8 semanas:
- Proteína novedosa (carne que el perro nunca ha comido: venado, canguro, conejo, pato)
- Carbohidrato único no habitual (patata, guisante)
- Sin colorantes, conservantes ni aditivos
- Durante la prueba: NO dar ningún otro alimento, ni premios, ni dentales
Las dietas hipoalergénicas y las dietas gastrointestinales húmedas son las más utilizadas en el manejo de la IBD.
Tratamiento médico
Cuando la dieta sola no es suficiente: corticosteroides, inmunosupresores (ciclosporina, azatioprina), antibióticos específicos (en algunos tipos), vitamina B12 (la IBD causa malabsorción de cobalamina). El manejo es crónico: requiere seguimiento veterinario continuado.
Conclusión
Un perro con diarrea crónica más de 3 semanas merece investigación, no más antiparasitarios de prueba. La IBD es manejable pero requiere el diagnóstico correcto. La dieta adecuada puede hacer una diferencia enorme en la calidad de vida.