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Mascotas y niños: cómo enseñar a los niños a interactuar con los animales de forma segura
Crecer con una mascota aporta a los niños beneficios demostrados: mayor empatía, desarrollo de la responsabilidad, reducción del estrés y fortalecimiento del sistema inmune (la hipótesis de la higiene). Sin embargo, la convivencia segura entre mascotas y niños requiere enseñar activamente a los niños a interactuar con los animales de forma respetuosa.
La realidad de las mordeduras
Los niños de entre 5 y 9 años son el grupo de mayor riesgo de mordeduras de perro. En la mayoría de los casos, la mordedura ocurre en el entorno familiar (el perro de la familia o de alguien conocido) y es el resultado de una interacción inadecuada del niño, no de un perro “peligroso”. Los perros señalizan antes de morder: el problema es que los adultos y los niños no reconocen las señales de advertencia.
Lo que los niños deben aprender
- Pedir permiso siempre antes de tocar a cualquier perro (al dueño y dejando que el perro olfatee primero)
- No molestar al animal mientras come, duerme o cuida a sus cachorros
- No abrazar al perro alrededor del cuello: Los perros no interpretan el abrazo como los humanos, muchos lo viven como restricción amenazante
- No correr ni gritar cerca del perro: Activa el instinto de caza
- Respetar el espacio del animal: Si el perro se va, significa que necesita espacio
- Señales de que el perro no está cómodo: Bocostezar, girar la cabeza, lamerse los labios, cola baja rígida, pelaje erizado en el lomo
Supervisión: siempre
Ningún perro, independientemente de su carácter o historial, debe estar nunca sin supervisión adulta con niños pequeños. Ni el más tranquilo del mundo. La supervisión no es desconfianza en el perro: es responsabilidad.
La mascota como herramienta educativa
- Implica a los niños en el cuidado de la mascota según su edad: llenar el comedero, cepillar, acompañar en el paseo
- Aprenden responsabilidad y que los animales dependen de nosotros
- Los premios de entrenamiento son una excelente forma de implicar a los niños en el adiestramiento positivo
Conclusión
La convivencia entre mascotas y niños es una de las más enriquecedoras que existen para ambas partes. Requiere enseñanza activa, supervisión consistente y respeto mutuo. Los beneficios —para el niño y para el animal— lo valen ampliamente.